miércoles, 19 de diciembre de 2012
Cállame con un beso.
Da un golpe con un puño cerrado en la almohada , tantas veces testigo de sus sonrisas y de sus lágrimas. Y busca una nueva posición en el colchón con la que distanciarse de la realidad. Se apoya sobre el lado derecho de su cuerpo y cierra los ojos. La luz apagada, la ventana cerrada. EL piano de Alicia suena una vez más gracias al repeat instantáneo del reproductor. ¿Ha tocado fondo? No lo sabe. Ha escuchado decir que aveces hay que ir hasta abajo del todo para impulsarse hacia arriba. Entonces aprietas los dientes, flexionas las rodillas y saltas con fuerza para salir del pozo. Esa es la vida. Una constante entrada y salida de pozos imaginarios, en los que caes y de los que tienes que tratar de fugarte con el menor número de rasguños posibles.
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